lluvia

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Como la lluvia que golpea tu rostro, tan tenue, tan fuerte, con la altura que el cielo tiene y la caída que esta provoca hacia ti, con la fuerza del cielo eterno, con la violencia de la nube pasajera, con la vehemencia que solo una gota de lluvia puede tener, a sabiendas que la tierra con su vida terminara, a sabiendas que el viento a su antojo la ha de mover, aun así siempre es gustosa de caer.
Quizá su destino desconoce, quizá no quiere ella saber, ser feliz desconociendo, que la tristeza del saber. Que lo desconocido siempre es nuevo y lo nuevo siempre es mejor, que la virtud de gota de agua no se pierda porque al final a la tierra siempre hemos de volver.

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